Viaje a Italia 2016 II

Conocemos Piacenza y Cremona

Vista a la bodega y quesería

Dejamos la anterior entrada en la descripción de cómo se habían conocido Almudena y Antonio.  ¿cómo los conocí yo? De una manera mucho menos romántica por supuesto. El jueves 2 de Marzo a las 7 de la mañana tome un tren que me llevaba a Madrid Atocha y de allí al aeropuerto Adolfo Suarez de nuestra capital, allí me esperaban los dos ganadores que creo aun no terminaban de creárselo. Menos mal que llevaba los billetes impresos. Tras saludarnos nos pusimos a charlas y “ponernos” al día, teníamos muchas cosas que preguntarnos, sobretodo Antonio que  siempre preguntaba cosas del negocio con unas ganas enormes de aprender. Volamos de Madrid a Milán y desde allí, no sin ciertos apuros fuimos en coche hasta Piacenza. Un largo viaje pero que nos vino bien para seguir conociéndonos, al fin y al cabo teníamos aun que pasar tres días más juntos. Llegamos a Piacenza, en la región de Emilia-Romaña. Una pequeña ciudad fundada por los romanos alrededor del 218 a.d.c. Nos alojamos y salimos desesperados a comer algo en nuestros afán por llegar a la ciudad no paramos hasta llegar al hotel. Paseamos por el centro histórico de la bonita ciudad y encontramos un tratoria abierta , lugar donde decidimos disfrutar de nuestra primera experiencia culinaria en Italia, debido a la hora, las 17h, la cocina no estaba abierta así que pedimos unas foccacias y unas ensaladas que nos sentaron de muerte. Pague la cuenta encantado a los dos jóvenes enamorados y les deje la tarde libre. Una cosa es que hubiesen ganado un viaje a Italia con La Mafia se sienta a la mesa y otra que tuviesen que aguantarme todo el día. Aproveche esa tarde para ver locales de moda, pizzerías, locales de comida más casual pero ninguna compra, por razones que aún desconocemos las tiendas ese jueves estaban cerradas. Al día siguiente teníamos una buena jornada así que nos fuimos a descansar pronto. El viernes no esperaba: la bodega dónde cultivan y embotellan nuestros lambruscos y el sábado la quesería que nos proporciona los exquisitos quesos auténticos italianos que se utilizan en nuestras cocinas. Pero tenía preparada una sorpresa para los chicos. En vez de quedarnos en Cremona y al día siguiente a la bodega decidí cambiar los planes, haríamos la quesería y la bodega el mismo día así podrían visitar Milán a sus anchas todo el sábado, como podéis imaginar les encantó la idea. Salimos temprano dirección Cremona por una carretera comarcal pasando por pueblecitos fuera de las rutas turísticas hasta que pasada una hora aproximadamente llegamos a destino. Allí nos recibió Mr. Fioretti que amablemente nos enseñó sus instalaciones y nos explicó los quesos típicos de la región algunos de los cuales, producen varios tipos, los pueden degustar en la Mafia se sienta a la mesa nuestros clientes, como son: el Grana Padano y el Provoloe dulce o picante. Durante algo más de dos horas visitamos las instalaciones y como no terminamos con una pequeña degustación de los productos. De allí nos dirigimos a Cremona, una ciudad que nos sorprendió pues pareciendo más pequeña que Piacenza resulto encantadora. Como buenos turistas aparcamos en el centro y en frente de su iglesia principal encontramos una Gelateria que nos dio de comer. Estuvimos largo trato haciéndonos fotos y conversando sobre la experiencia en la quesería, pues nos había sorprendido a los tres gratamente. Después de comer pusimos rumbo a la bodega dirección Piacenza y en un pueblo en mitad de Italia encontramos “nuestra” bodega donde nos trataron, como en la quesería, estupendamente. Guiados por la enóloga  y el propietario Stefano nos enseñaron los viñedos, nos explicaron las técnicas que utilizan, las diferencias entre los distintos tipos de vinos en Italia, las regiones vinícolas, etc., etc., y atendieron a todas nuestras preguntas, que eran muchas, quizá más de las que debíamos pero como nos sentíamos con la libertad de ser unos invitados privilegiados y nos habían invitado a probar sus vinos, todo hay que decirlo preguntamos todo lo que teníamos interés. Finalmente, con gran pesar , dejamos las instalaciones y dos cajas de vino que nos habían regalado que no podíamos llevarnos de vuelta en el avión y nos pusimos en marcha a Milán. En Milan tuvimos un sorpresa pero lo sabréis en el próximo post, y ultimo, sobre el viaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *