Impuestos y obligaciones fiscales de un restaurante
Si a ti también te ha picado el gusanillo del restaurante, ese negocio de siempre y clave en nuestro país, es necesario que tengas en cuenta diferentes aspectos: entre ellos, las obligaciones fiscales en hostelería.
Impuestos, tasas locales… España regula de manera concienzuda este tipo de negocios de hostelería. El conocimiento del régimen fiscal de un restaurante conlleva no solo evitarte sanciones, sino también la optimización de costes y, por ende, una mayor rentabilidad de un restaurante.
Pero, ¿qué impuestos paga un restaurante en España y cuáles son sus obligaciones fiscales? Descúbrelo en este post.
La influencia de las obligaciones fiscales sobre la rentabilidad
Respetar las obligaciones fiscales es fundamental para la rentabilidad de nuestro negocio. Y es que su incumplimiento puede ir de la mano de sanciones económicas importantes o, incluso, con el cierre temporal de nuestro restaurante.
Además, cabe recordar que los impuestos y tasas son deducibles. De hecho, se calcula que pueden suponer entre un 15-25% de los ingresos netos de un restaurante.
Sin duda, tener una buena planificación fiscal es fundamental. Nos ayudará a ajustar nuestros precios, a garantizar solvencia frente a partners, socios o, incluso, entidades bancarias, además de saber cuándo poder invertir.
Cuáles son los principales impuestos que afectan a la hostelería
Si quieres aprender a controlar los costes de un restaurante, tienes que conocer los diferentes impuestos de hostelería. A continuación, te mostramos los más importantes:
Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE)
Uno de los impuestos de restaurantes es el IAE, aquel relacionado con la actividad empresarial en nuestro país. Eso sí, este impuesto solo es obligatorio si tu empresa -en este caso, tu restaurante- supera 1 millón de euros en su facturación anual. En función de esta cantidad, se tributará más o menos. Además, este impuesto se abona a nivel municipal.
Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA)
Una de las obligaciones fiscales de un restaurante es tributar el famoso IVA o Impuesto sobre el Valor Añadido. Se trata de un impuesto indirecto sobre el consumo de bienes y servicios, ¡y que está presente en el día a día del negocio! En hostelería encontramos hasta 3 tipos de IVA:
- IVA general: O el 21%. Es la cuantía más elevada y la más común. Se aplica a aquellos productos y servicios que no son considerados de primera necesidad.
- IVA reducido: Es el que se aplica a negocios de hostelería como restauración y catering: el 10%. Sirve para brindar cierto equilibrio a la hora de establecer el IVA de los platos de una carta. Por ejemplo, en un café con leche, el IVA de la leche es menor que el del café, de ahí que se aplique el 10%.
- IVA superreducido: Es del 4% y está destinado a alimentos de primera necesidad como huevos, leche, agua, frutas, verduras, pan, etc. No obstante, dentro de un restaurante, siempre estarán bajo el IVA reducido del 10% ya mencionado.
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
Si pensamos en alguno de los impuestos que debe pagar un restaurante, el IRPF no puede faltar. Es de carácter obligatorio para aquellos ciudadanos que viven en nuestro país. Además, esta cuantía del IRPF varía en función de lo ganado durante el año natural: los que ganan más, pagan más. Sin embargo, en hostelería pueden existir otras variables como la fiscalidad de cada comunidad autonómica o, incluso, local.
Impuesto sobre las Rentas de No Residentes
¿Y qué hay de las personas que no residen en España pero tienen un negocio de esta índole? ¿Qué impuestos paga un restaurante de estas características? En esta situación, el dueño tendría que abonar el llamado impuesto sobre las Rentas de No Residentes (estas tasas abarcan entre el 19 y el 24%).
Impuesto de Sociedades
¿Sabías que uno de los impuestos que paga un restaurante es el impuesto de Sociedades? Este impuesto es clave para cualquier tipo de negocio, inclusive un restaurante. Se paga anualmente en el mes de julio, y por norma general suele ser el 25%. No obstante, existe su tipo reducido que consiste en un 15%: este es para las nuevas empresas, y durante sus dos primeros ejercicios con beneficio positivo.
Impuesto a las Ganancias
Se trata de un impuesto anual que abarca todas aquellas ganancias o ingresos brutos del restaurante: ingresos comerciales, intereses, ingresos por rentas, ganancias de capital y dividendos.
Impuestos y tasas relacionadas con el local del restaurante
¿Y qué hay de aquellas obligaciones fiscales de un restaurante relacionadas con el propio local? Ahora te contamos más:
Impuesto sobre Bienes e Inmuebles (IBI)
El IBI es otra de las obligaciones de todo dueño de un restaurante. Eso sí, este impuesto solo se tributará si el local del restaurante es de tu propiedad. Cabe destacar que el IBI se abona al ayuntamiento donde se encuentra tu local, a través normalmente de una cuota anual.
Tasa de Seguridad e Higiene
Es otra de las tasas en hostelería. Este impuesto sirve para financiar los servicios públicos destinados a la higiene y seguridad del sector hostelero. El tributo irá en función del tamaño del propio establecimiento y su facturación, así como de los servicios que ofrece.
Tasa de Recogida de Basuras
Un restaurante es un tipo de negocio que genera residuos comerciales, de ahí que en muchos municipios tengan la obligación de abonar esta tasa.
Consejos para obtener beneficios fiscales con tu restaurante
Pero, ¿sabías que puedes solicitar beneficios fiscales gracias a los impuestos en hostelería? Para lograrlos, por aquí van algunos consejos que resultarán de gran utilidad para conseguir invertir en un restaurante rentable:
- Lleva un control financiero y fiscal. En primer lugar, es fundamental que estés al día en tu negocio, también en lo que a impuestos se refiere. Presentar los diferentes modelos de impuestos, la facturación, la revisión de normativas autonómicas o locales… para todo ello es interesante que te apoyes en el trabajo de profesionales.
- Elige el mejor régimen fiscal para tu restaurante. Puedes abrir tu local en calidad de autónomo, sociedad, etc. Escoge el que mejor se adapte a tus circunstancias y asegúrate que el IVA se está gestionando correctamente. ¡Es súper importante!
- No te olvides de deducir los gastos asociados a tu actividad. Para ello, tiene que estar todo bien documentado: desde los costes vinculados a tu negocio (como la compra de materias primas o el pago del alquiler), hasta los gastos del personal (además de sueldos, formación, cotizaciones, etc.).
- Aprovecha otros incentivos o deducciones. ¿Eres consciente de que hay deducciones en caso de reforma para la eficiencia energética? ¿De que existen ayudas para la innovación y la digitalización de tu restaurante? ¿Sabes que puedes encontrar ayudas al empleo? Mantente atento a todas las novedades y descubre cuáles son las que mejor se adaptan a ti y a tu negocio.
- Precaución y transparencia. Documenta todo, guarda todo, ¡en estos casos es mejor prevenir que curar! Facturas, pagos, contratos… Guarda todos los justificantes de pago. Del mismo modo, garantiza el cumplimiento laboral y cumple siempre con la legislación fiscal.
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